El cura Merino. El vendaval de Castilla, por J. A. Gallego

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Portada del libro de J. A. Gallego

Biografía definitiva sobre uno de los españoles más apasionantes de nuestra reciente historia, escrita por José Antonio Gallego García el cual consigue penetrar hasta lo más profundo en tan complejo personaje. (Editorial Foro Estudio Historia Militar España)

Este año, 2019, se cumplen dos aniversarios, el 250º del nacimiento (30 de septiembre de 1769) y el 175º de la muerte (12 de noviembre de 1844) de Jerónimo Merino Cob, “el cura Merino”. Puede, como decíamos en la contraportada de su biografía, que sea uno de nuestros personajes históricos más populares, aunque no por ello de los más y mejor conocidos. Parece claro que, a casi todos los españoles, si exceptuamos a los de las últimas generaciones cuyo despego por su propia historia es casi un distintivo, por lo menos les sonará. La mayoría, sin embargo, no podrá situarle históricamente y algunos le confundirán con el regicida Martín Merino. Ciertamente bastantes conocerán que fue uno de nuestros héroes de la guerra de la Independencia, pero muchos menos su posterior participación en la guerra de la Constitución o en la primera guerra Carlista y lamentablemente muchos de éstos tendrán en su mente no la verdad sobre quién fue y qué representó, sino la caricatura que los enemigos del hombre y de su lucha se han encargado de difundir a lo largo de los años. Porque, digámoslo sin ambages, gran parte de lo que se ha escrito sobre él tiene poco de historia, bastante de novela y mucho de libelo.

Firma del cura Merino

Incluso, como también escribíamos, quizás sea comprensible, pues nuestro biografiado fue hombre de opiniones netas, tajantes y que además sostuvo con las armas, por eso básicamente despertaría simpatía o repulsión, sólo tendría amigos o enemigos, panegiristas o detractores, haciendo de los pocos que le juzgaron con imparcialidad, una rara excepción. Si solamente hubiera luchado en la guerra contra el francés no cabe duda de que hubiera sido un héroe para todos, pero al definirse doctrinalmente tanto en la campaña Realista de 1821-1823 como en la guerra de los Siete Años, todos los enemigos de las ideas que defendió también lo fueron suyos y casi siempre, así es nuestra naturaleza, incapaces de reconocerle mérito alguno. También, reconozcámoslo, era relativamente fácil convertirle, dada su supuesta extracción social y carácter sacerdotal, en el tópico de la demagogia anticlerical del cura de “misa y olla”, ignorante y violento y para completar su caricatura “moreno, bajito y feo”.

Sepultura del cura Merino en Lerma (Burgos)

Por eso, aproximándose el año de tan señaladas efemérides en la vida de tan singular personaje, era necesaria una biografía seria y documentada que, alejándose de tópicos y estereotipos, diese una visión realista de las venturas y desventuras, alegrías y sufrimientos, de quien, siendo un simple cura de aldea, llegó a ser uno de los más populares guerrilleros de la “Francesada”, que llegó a lucir la cruz de la Santa Cruzada en el pecho y los entorchados de brigadier en la bocamanga, de quien se alzó apenas siete años después de concluir aquella guerra, para volver a luchar, ahora, contra los que por medio de pronunciamientos y asonadas, habían impuesto los principios revolucionarios a un pueblo en su mayoría fervientemente católico y a unirse a sus antiguos enemigos, para defender principios mucho mayores que la simple coincidencia en el lugar de nacimiento, de quien diez años más tarde de que terminarse esa nueva contienda, con sesenta y cuatro años, volvía a tomar las armas para defender al rey que, además de ser el verdadero heredero de nuestra Corona, prometía devolver a nuestra Patria la profunda alegría de ser Católica, para ser general en su defensa y morir en el exilio en un frío pueblo de Normandía. Pero que, además, buscase encontrar su verdadera personalidad y, sobre todo, intentase escrudiñar su porqué. Por qué un sacerdote acabaría luchando y matando en tres guerras sucesivas. Y como nadie lo hacía, asumimos tan difícil tarea y fruto de ese esfuerzo, es este libro, que no sabemos si habrá cumplido tan excesivas intenciones, pero que ha sido escrito desde el más profundo respeto a su persona y a la historia, y amor a esa España que él representaba y que hoy, solamente existe en el corazón de unos pocos.

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